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RESEÑA: ‘Starfield’ – Su llegada a PS5 lo convierte en la Edición Definitiva de uno de los proyectos más ambiciosos de Bethesda

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¿No les ha pasado que se mueren por jugar algo, pero no tienen manera de hacerlo? O sea, y es real: que no tienen manera de hacerlo por falta de recursos, ganas, la misma consola o porque, sencillamente, una marca no te guste. Pues más o menos ese fue mi caso con Starfield, que desde su revelación me llamó la atención, pero tenía el pequeño gran defecto de ser exclusivo de Xbox, una consola que ya no me atrevo a tocar ni con un palo (lo siento, pero las cosas como son).

Ahora, a Bethesda se le metió la espinita de expandir sus horizontes y nos trae lo que, irónicamente, podría ser la versión definitiva de este título. Al menos eso es lo que describen algunos de mis amigos, pues tuvieron la oportunidad de jugar el título original y de, ahora, darle una repasada a este «Fallout espacial» en su versión para PS5.

Esta reseña cubrirá un poco de ambos frentes, ya que consulté algunas cosas con ellos y, al final, repito: no jugué la versión original. Pero si de plano buscas una respuesta rápida: sí, es una versión que mejora y arregla los problemas que ya tenía su versión OG.

En Starfield, el cielo dejó de ser el límite hace años

La historia de Starfield, aunque tiene una base épica, nos deja tomar el rumbo que nosotros queramos a partir de ciertas decisiones que, sin hacer spoilers, al final estarán conectadas de alguna manera. Dicho esto, nos encontramos en un mundo donde los seres humanos descubrieron que el cielo no era el límite, y quizá, ni siquiera el espacio o la galaxia misma. En el año 2330 (¡Uffas, ya merito!), la humanidad alcanzó nuevos horizontes y, por supuesto, continúa en la investigación de sus propios límites.

Como toda historia de ciencia ficción dicta, nosotros seremos un personaje que, sin deberla ni temerla, se convertirá en la base para algo más grande. Un minero que interactúa con diferentes tipos de materiales espaciales ahora será la clave para resolver uno de los grandes misterios de la raza humana… claro, eso si confías ciegamente en personas que te acaban de conocer y que te piden que los acompañes. Opciones hay, y es aquí donde arranca tu propia historia por cientos de planetas para recorrer.

Podríamos decir que desde la creación de tu personaje en Starfield ya vas definiendo tu destino. Como es de esperarse de los títulos de Bethesda, la personalización lo es todo, y te vas a tomar un buen tiempo en definir rasgos para que tu versión espacial sea lo más semejante a ti. ¡Incluso puedes darle una historia de origen a través de la selección de tres rasgos! Puedes tener un pasado trágico, tener ADN de alien o ser un experto en nada; las opciones que te dan son bastante interesantes, y también incluyen algunos perks que te darán ciertas ventajas físicas, como mayor resistencia o salud. Te invitamos a que leas detenidamente todo, porque vale la pena.

Hasta tienen restricciones para que no seas mañoso

Ahora, tocando el tema de las facciones (y muy al estilo del propio Bethesda), todas ellas pueden ser buenas, neutras o malas dependiendo, por supuesto, de qué tanto influya tu brújula moral de la vida real. Yo soy la persona más aburrida del mundo, así que me fui por la ruta que ya estaba predestinada, pero tú te puedes alocar. Anda, tienes permiso.

Perdidos en el espacio (bueno, ni tanto)

En cuanto a la forma de juego, éste es muy lineal pero —otra vez—, como ya le sabemos a títulos como Skyrim o Fallout, hay un montón de cosas que hacer. A pesar de que tu meta está bien definida, la exploración es lo que le pone la carnita a todo esto. Creo que uno de los puntos clave que puedo destacar de Starfield es la manera en la que te dice “por aquí es”, pero, al mismo tiempo, te va soltando la cadena para que vayas y te pierdas en las misiones secundarias. O a veces ni eso, sino que simplemente te quedes bien clavado personalizando tu nave, porque el grado de personalización es absurdo (para bien).

Aunque empezamos nuestra aventura en Starfield extrayendo materiales como el minero que somos, el uso de armas también se vuelve una base importante conforme avancemos (que de hecho, muy al inicio se arman los chingadazos). Así que vas a tener una variedad de actividades entre las cuales elegir, ya sea simplemente minando, recogiendo basura espacial o, si se te mete el espíritu de Han Solo, ir por la vida disparando y preguntando después.

Algo que me comentaron las personas que jugaron el Starfield OG es que el proceso de exploración era más lento. Como no jugué el original, puedo decirles que es fluido, mucho, tanto a pie como en la nave. Hay algunas mejoras de vida que “yo no las sentí como mejoras” porque no conocía el original, pero de ser cierto todo lo que ajustaron… le atinaron a lo que necesitamos en esta vida tan ocupada que llevamos hoy día (vamos, puedes modificar hasta la cantidad de daño que recibes); lo más cercano a una experiencia similar fue jugar Death Stranding y después darle una pasada en su versión de PC, que hacía muchos procesos de viaje más relajados y optimizados para no sufrirla tanto.

Starfield: Una segunda oportunidad para brillar

Starfield tuvo un inicio tropezado. Desde algunos errores gráficos y problemas de rendimiento que opacaron la visión creativa, parece que todo el mundo fue muy duro con él (bueno, al menos no fue un caso tipo Cyberpunk 2077 o No Man’s Sky). Parece que ahora, gracias a la tecnología —y más tiempo para chambearle—, tiene una oportunidad nueva para brillar tal y como debió haber sido en un inicio.

Jugamos Starfield en un PS5 base y la verdad es que se mueve bastante bien. En nuestra sesión no experimentamos caídas de frames o algo que nos dejara con un mal sabor de boca. La iluminación, los modelados, el detalle de los trajes y el hecho de que hasta el vacío de algunos ecosistemas se trasladara de manera correcta nos hicieron sentir bien en todo momento. Además de lo anterior, a esta edición se suman contenidos adicionales para hacer todavía más largo el juego.

Quizá el único punto negativo que le veo a Starfield es que tarda en iniciar, pero repito: esto es algo que en varios títulos de Bethesda ya pasaba. Si eres fan de la compañía, no es como que te vayas a espantar. La personalización, las configuraciones que te permiten ajustar la sensibilidad de los gatillos, la nave, el cambio de primera a tercera persona… hay bastante para experimentar.

Dale un chance, a lo mejor y Starfield se convierte en esa rutina nocturna que necesitas para desconectarte de la Godineada y soñar con las estrellas y lo infinito del universo.

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