RESEÑA: ‘Halls of Torment’ – Como si Diablo y el género roguelite hubiesen tenido un hijo que te castiga sólo por existir
Los videojuegos son increíbles. Hay diferentes maneras de jugarlos, incluso, unos que ni siquiera te piden que presiones un botón para disparar, y mejor aún, otros que hacen diferentes acciones en automático. Halls of Torment más o menos va por ahí, y hace que lo único por lo que debamos preocuparnos es por el movimiento de nuestro personaje, mientras que el ataque es automático y con una velocidad predeterminada. Y ya, así de sencillo.
No estoy tan seguro si el juego como tal te cuente una historia (porque hay unos pergaminos que tratan de decirte algo), pero lo único y lo más importante que debes saber, es que debes sobrevivir a toda costa, ya sea como un espadachín, un arquero, un hechicero, un warlock y otras clases que cuentan con diferente arsenal para hacerle frente a no uno, ni dos, ni diez, ni 50, ni 100… A UN CH1NG0 DE MONSTRUOS que salen por todos lados. Y ese es el encanto de Halls of Torment.

Seguramente esto te va a sonar de otro título que se llama Vampire Survivors, pues las mecánicas más o menos son las mismas, sin embargo, Halls of Torment tiene varias cosas que lo hacen brillar con luz propia, y al menos la que puedo decir que me gusta mucho, es el look tipo Diablo que tiene. Es como tomar una máquina del tiempo y volver a las épocas donde mi mayor preocupación eran comprarme unos Cheetos por menos de diez pesos y una Bonafina de bolsita.
Si te quedas quieto en Halls of Torment, te mueres, si te mueves, te mueres, si te mueres… te mueres
Halls of Torment es un juego desarrollado y publicado por Chasing Carrots, un equipo al que seguramente le gusta sufrir (y mucho) y ahora quieren que todo el mundo experimente lo mismo con su videojuego. La mecánica es sencilla: utiliza el WASD o las flechas (o si te acomodas con las palancas de tu control de Nintendo Switch o el del PlayStation 5) para moverte, y el disparo es automático (aunque puedes activarlo y desactivarlo rápidamente con el clic derecho) y aguanta 30 minutos en cada uno de los seis escenarios que el juego tiene disponibles.
Puede sonar a que es poquito tiempo (y en teoría, lo es), pero es más engañoso de lo que crees, porque aunque pueda parece que son partidas rápidas (y en teoría, lo son), cuando menos te des cuenta ya llevarás un buen y seguramente te quedaste enganchado intentando sobrevivir a hordas de enemigos una y otra vez. Ese es el chiste, y eso es lo que lo hace grandioso.

Cada uno de los personajes tiene ataques únicos, ya sea físicos o mágicos, cuenta con stats de velocidad, fuerza, ataque y desplazamiento que son diferentes entre sí, y aunque puedas mejorar algunas estadísticas de forma universal, ninguno se juega igual, lo que le da gran rejugabilidad por si tienes poco tiempo y poco dinero, pero muchas ganas de viciar con un videojuego (¡Cuesta 70 pesitos!).
No podría decir que el juego tiene una curva de dificultad injusta, pues así como vas perdiendo, también aprendes de los errores, los objetos, el patrón de los enemigos y otras cosas útiles que cada vez te harán más fuerte, creando así el sentimiento de que ya puedes aguantar más y por supuesto, eliminar al enemigo más poderoso de la sala; esto es algo que han hecho muy bien, pues independientemente de los ataques y de que cada que subas de nivel puedes desbloquear diferentes habilidades, también hay objetos y técnicas en forma de pergamino repartidas por el mapa, que te harán cada vez más poderoso pero también, un objetivo más visible para todos.

Dios le da sus mejores batallas a sus peores guerreros ¿O cómo era?
Para evitar el sentimiento de frustración, a lo largo de los seis escenarios del juego encontrarás diferentes objetos que te ayudarán en tu aventura, mejorando tus stats ofensivos o defensivos, y otros que incluso te harán recolectar todo lo que hayas dejado tirado en el mapa de un jalón. Algunos de ellos los podrás recolectar y llevártelos a tu campamento, para que en la próxima run que inicies, no lo hagas con las manos vacías.
Esto le da a Halls of Torment un sentido de estrategia y de rejugabilidad muy bueno, que, si bien este tipo de juegos crean adicción por lo sencillos que son, también pueden caer en el peligroso ciclo de convertirse en algo repetitivo; gracias a esto, se aseguran -y se cubren una vez más- de que los jugadores tendrán motivos de sobra para adentrarse en las mazmorras y morir una y otra vez sin parar. El desarrollador ha comentado que hay más contenido que llegará en forma de actualizaciones, y que incluso puedes ser parte de estos cambios experimentales si decides jugar como si se tratara de una beta build.

Todo lo bueno que hemos hablado de este juego se debe a su Acceso Anticipado (o Early Access), que si ya tienes un tiempo visitándonos, te darás cuenta que es una práctica común entre los desarrolladores de videojuegos independientes, pues éste permite que la comunidad haga comentarios sobre qué le está pareciendo el juego o sobre el rendimiento del mismo en diferentes configuraciones, que hablando de esto, puedes jugarlo en una patata con gráficos integrados de Intel y tendrás la misma diversión y sufrimiento asegurados.
No todo tiene que ser perfecto en Halls of Torment (y eso está bien)
Si bien la mayoría de las cosas hacen que Halls of Torment sea una experiencia exquisita y perfecta para procrastinar en el trabajo o en la universidad (o cualquier cosa que demande tu atención, pero sea aburrida y quieras algo divertido), hay algunos puntos que considero hay que prestar atención.
El juego cuenta con un sistema de estadísticas que pueden irse mejorando a través de la subida de nivel, y eso me queda claro, pero las cosas se “complican” un poco conforme adquieres nuevas habilidades, pues cada una de ellas puede subirte un stat base o algo muy específico… el problema, es que no todos los objetos te dirán exactamente en qué tanto afecta que subas sus stats, y vas a andar caminando un poco a ciegas y mejorando a diestra y siniestra hasta que después de ocho mejoras, puedas ver realmente el cambio.
A lo mejor es mi problema, a lo mejor yo no sé leer, pero sé que el juego incluso te dice que puedes consultar más información para tener un desglose más detallado sobre las estadísticas, pero si hicieran más claro este apartado, sería un diez redondo para mí.
Si no tienes inconveniente con lo anterior (o si tú sí sabes leer), éntrale sin miedo pero con mucho respeto a Halls of Torment. Es bueno, es bonito, es barato y te hará sufrir mucho y querrás volver a él siempre (como tu ex).
Agradecemos al equipo de relaciones públicas de Chasing Carrots por el código proporcionado para realizar esta reseña










