RESEÑA: ‘Kunitsu-Gami: Path of the Goddess’ – El tipo de juegos que hacen falta
Conforme más va creciendo el mercado de los videojuegos, hemos visto cómo algunas compañías han optado por el camino seguro, sólo enfocándose en sus grandes marcas. Por esto, Kunitsu-Gami: Path of the Goddess es uno de esos juegos que son difíciles de encontrar en estos tiempos.
Capcom decidió arriesgarse un poco -también lo hicieron el año pasado con Exoprimal– y nos presentaron un interesante Tower Defense con un toque muy japonés. El juego cumple en todos los aspectos, sobre todo en dejar un poco de lado lo repetitivo que puede llegar a ser este género.
Peleando con el diablo a machetazos en el cerro
Kunitsu-Gami: Path of the Goddess nos sitúa en una montaña que ha sido corrompida por Las Furias. Estas extrañas criaturas aprovechan la oscuridad de la noche para salir a través de unos portales que se abren en en las Puertas Torii de que se encuentran en la montaña.
Durante el día, Soh deberá de organizar a los aldeanos de las villas que se encuentran aquí para defender a Yoshiro, la sacerdotisa de la montaña. Protegiéndola en lo que se acerca a una Puerta Torri que deberá de purificar para erradicar la corrupción de esta parte de la montaña, aunque no la tendrás nada fácil.

👀 Captura: Yael Cantero/Capcom
La narrativa de Kunitsu-Gami: Path of the Goddess es muy limitada, simplemente sabes que tienes que hacer las cosas y listo. No hay mucho que te ponga en contexto sobre lo que está pasando -o tal vez sí y mi falta de conocimiento del folclore japonés salió a relucir-, aunque la verdad no sentí que fuera necesario.
El juego brilla por su gameplay, la falta de una historia estructurada no es algo que afecte. Simplemente son personajes cumpliendo con su deber, no todo debe de ser tan complicado. Además de que no estar limitado por el progreso de una historia le ayuda a la rejugabilidad de los niveles.

Está bien bonito el arte de Kunitsu-Gami. Captura: Yael Cantero/Capcom
Un Tower Defense con buenas bases
Kunitsu-Gami: Path of the Goddess tiene varias cosas sobresalientes, tanto en lo visual como en el lo bien que maneja el género. La complejidad de su sistema va aumentando mientras más avanzas, al contar con más unidades, la cosa se pone interesante, no sólo por las posibilidades, también por la variedad de escenarios.
Desde el inicio te muestran que vas a tener que armar bien tu estrategia, cada unidad tiene sus puntos fuertes, por lo que dependerás mucho de la situación en la que te encuentra. Aunque no eres el único con variedad, pues Las Furias también tienen varios tipos de unidades, así que te vas a tener que ir adaptando.

Aigüei, la llorona. Captura: Yael Cantero/Capcom
Si, el periodo de día es lo suficientemente largo como para que armes un plan. La situación es que no exactamente qué enemigos saldrán por la noche, te puedes dar una idea por el entorno y las estructuras de apoyo, pero nunca estarás 100% seguro. Esto hace que tengas que hacer cambios durante la pelea.
Asignarle un rol a un aldeano cuesta recursos, cambiárselo también, así que normalmente vas a andar aguantando con las unidades básicas, para después ya gastar en las unidades caras, una vez que estés seguro que es el camino correcto. Kunitsu-Gami: Path of the Goddess tiene un buen sistema de gestión.

Hasta el diseño de las máscaras está shipokludo. Captura: Yael Cantero/Capcom
Haciendo que no sea tan monótono
Algo que me gustó de Kunitsu-Gami: Path of the Goddess es que no se siente igual, incluso cuando repites un nivel. La buena variedad de unidades, las estructuras de apoyo, todo le da ese toque de versatilidad necesario para que puedes probar muchas estrategias en escenarios que no cambian.
Los mapas también hacen su parte, no se limita en sólo seguir una línea, hay varios caminos para ti y los enemigos. Aunque lo bueno viene cuando se salen de esta fórmula, como en las peleas contra jefes, los cuales hasta llegan a tener mecánicas extras, o hasta en algunos escenarios que se salen de lo común.

Y se march, y a su barco le llamó libertad. Captura: Yael Cantero/Capcom
Uno de los ejemplos más claros de esto es el nivel de la barca, donde no sólo tienes que cuidar a Yoshiro, también andar pendiente de que no te hundan el transporte. El juego se trata de organizar a los aldeanos para defender un punto y lo hace bien. Incluso cuando tu personaje también puede participar en los combates.
Soh no se roba el protagonismo, puedes acabar con los enemigos, pero no con todos. Se siente balanceado, está en el punto en donde es útil, pero no indispensable. Hasta te lo hacen ver en algunos niveles en donde no lo puedes utilizar y sólo vas a depender de los aldeanos y tu estrategia.

No es mucha personalización, pero sí son cambios que tienen impacto. Captura: Yael Cantero/Capcom
Kunitsu-Gami: Path of the Goddess es lo que le hace falta a la industria
Con Kunitsu-Gami: Path of the Goddess, Capcom mostró que aún pueden hacer cosas interesantes fuera de sus grandes IPs como SF o RE. Es un juego que te llama la atención desde lo visual, la música te enamora y la jugabilidad te logra atrapar. Aunque logra cumplir en todos los aspectos, también tiene campo de mejora.
La única queja que tengo del juego es que no tiene un vista área para cuando le das órdenes a las unidades, todo se limita al campo visual que tienes en el momento de activar el menú. Esto dificulta un poco saber qué unidad estás seleccionando o hasta para mandarlas hasta el otro lado del mapa.

Sacando los prohibidos. Captura: Yael Cantero/Capcom
Ese ha sido el único problema que he tenido que no involucre mis malas estrategias. Otra cosa que me agradó fue que el juego no se estanca, conforme avanzas vas descubriendo más cosas útiles, además de que la obtención de nuevos roles es constante y le va añadiendo variedad a la experiencia.
Kunitsu-Gami: Path of the Goddess es un muy buen juego, está hecho para que sólo te metas y te diviertas. Está un poco opacado por los grandes juegos del año, pero si te gusta este género, puede que encuentres un nuevo título favorito.

Te quiero mucho, perrito de Kunitsu-Gami: Path of the Goddess .Captura: Yael Cantero/Capcom










