RESEÑA: ‘Suicide Squad: Kill the Justice League’ – ¿Incomprendido? Un juego diferente a lo que nos tiene acostumbrados Rocksteady
Si algo he aprendido durante mi poco tiempo que he seguido a DC Comics, es que hay historias de todo y para todos; villanos que se vuelven héroes (o que ayudan a los principales protagonistas), líneas temporales donde X es el bueno y Y es el malo, animaciones que presentan crossovers interesantes… para pronto, que hay un montón de dónde rascarle, y esto ocurre con Suicide Squad: Kill the Justice League, que, para sorpresa de muchos, nos pide enfrentarnos y eliminar a la Liga de la Justicia.
Lo de la sorpresa es un completo sarcasmo, pues con el argumento de que “¿Cómo es posible que nos pidan matar a Superman o a Batman?” la gente de inmediato calificó negativamente al juego, pero pareciere que no leyeron el título de este juego de Warner Bros. y Rocksteady, el desarrollador, quien conocimos por la excelsa trilogía de Batman: Arkham Knight.
Con esto, tocamos un poco el tema de la negatividad del internet, quienes basados en filtraciones y opiniones de personas que pudieron jugar el título mucho antes, comenzaron con una ola de odio que desafortunadamente no paró. Pero siendo objetivos y ya habiéndolo jugado, Suicide Squad: Kill the Justice League no es tan malo. Si bien está lejos de ser perfecto o memorable, para nada merece todo el odio que le cayó de manera injustificada.
¿Juego de servicio? ¿RPG? ¿Looter Shooter? ¿Qué demonios es Suicide Squad: Kill the Justice League?
El Suicide Squad de las películas está de vuelta
No, no nos referimos al primero, ese que tenía diseños raros y un Joker que parecía salido de la Arrolladora. No, ese no, sino más bien, a la segunda oportunidad que le dio Warner Bros./DC Films/no se sabe exactamente cuál división al Suicide Squad, sólo que ahora, a la adaptación de James Gunn, quien no tiene mucho que se unió a la competencia y también se rifó con Peacemaker (ya saben, el sujeto tiene buen ojo para hacer relevantes a personajes que parece que no lo son tanto).
En esta ocasión, Harley Quinn regresa con un equipo de villanos de Arkham, conformado por ella misma (obviamente), Deadshot, King Shark y Captain Boomerang, con el único objetivo de ser utilizados como carne de cañón para Amanda Waller, quien los reclutó para enfrentarse a la mismísima Liga de la Justicia. Por supuesto, esto no tendría tema porque a lo mejor y es algo que siempre habían querido hacer, pero ahora, los héroes de DC están controlados por el malvado Brainiac, por lo que ya no dudan en resolver las cosas con violencia, ahora matan, lastiman, secuestran gente… muy denso el asunto.

Para nuestra fortuna, miembros importantes como Flash no han sido controlados, por lo que se oponen a este control mental y buscan ayudar en lo que se pueda, pero, para nuestra mala fortuna, no pasa mucho tiempo para que el mismísimo Batman nos de una lección, se lleve a Flash y ahora estemos completamente solos en este asunto; lo que iniciaría como una misión para rescatarlo(s), ahora se convierte en una cacería contra seres que los ponen en completa desventaja ¿Cómo hará el Escuadrón Suicida para afrontarlos? Haciendo lo que mejor saben hacer: robar artefactos y adaptarlos a sus necesidades, para tener aunque sea una mínima posibilidad de luchar.
Uno pensaría que lo mejor sería no hacer nada y decir que es una locura, pero Waller colocó bombas en sus cabezas que explotarán si se niegan a cooperar, si quieren huir o si simplemente le colman la paciencia, algo así como lo que ocurrió en la película, y aquí es donde entra el sabor del juego, pues las constantes burlas, personalidades y características de los personajes chocan para darnos momentos divertidos y que no se sienta como algo mega serio, algo que jamás buscó ser.

Sobre cómo se juega, es complicado de explicar. Por un lado, tenemos un juego que en general se desenvuelve como un shooter en tercera persona, donde puedes cambiar de personaje cada que quieras (salvo algunas excepciones), con elementos únicos que le dan un poco de variedad al juego, y por el otro lado… tenemos un “juego de servicio” ¿Qué es eso? Que te lo van a manejar como títulos como COD, Overwatch, Valorant y Apex, con pase de batalla, contenidos que se añadirán más adelante, micro transacciones… ya sabes, el mal del gaming.

Si bien para disfrutar los elementos de la historia (de lo que tiene hasta ahora) pueden funcionar sin ninguno de estos elementos, la preocupación de los jugadores en general es que Warner pueda bloquear ciertas cosas a través de la barrera de pago, pero, repito, lo que está ahora en el juego, funciona sin problema alguno; eso sí, es extraño poner pausa y ver esos elementos de “unirse a un lobby / cerrar lobby” e incluso una tienda de cosméticos para tu personaje.
Sobre las misiones, el inventario, variedad de armas y demás, el juego peca de repetitivo en algunas ocasiones, pero es lo suficientemente ágil y entretenido para que no lo sientas tanto, eso sí, por la marca de las diez horas te darás cuenta de cómo se repite la secuencia de las misiones, pero es raro el juego que sea único y no se sienta repetitivo por sus propias mecánicas.
El doblaje latino salvando al juego (junto a los gráficos)
Si bien tiene aspectos “negativos” como lo de funcionar o querer funcionar como juego de servicio, que no sea tan claro para qué necesitas dinero o para qué no, si hay algo que debemos reconocer es el esfuerzo que invirtieron para darle vida a los personajes. Por supuesto, esta curiosa mecánica de villanos no estaría completa si no tuvieran interacciones entre ellos, y para los fans del doblaje latino, es uno de los mejores apartados técnicos con los que cuenta el juego.
Por supuesto, esto no es suficiente para cargar con todo en la espalda y lanzarlo para un GOTY, pero sí para que le bajen a la ola de odio, pues se siente como un aspecto bien trabajado que no sólo sirve para aligerar las cosas en una historia bastante turbia, sino que también hacen que el jugador se sienta “parte del equipo”, y pueda interactuar a través del control con ellos.
Lo jugamos en su versión en inglés y en español y ambos parecen tener buena sincronía de labios a la hora de hablar, pero como gusto personal, escuchar las voces de Harley o de Batman en latino simplemente es una delicia y así lo dejé. Esto te ayudará bastante si no quieres andar leyendo tipografías pequeñas con dosis de información, así que es útil si sólo quieres divertirte.
Hablando de leer y de información, el juego cuenta con diferentes coleccionables / secciones para interactuar que te van a dar un buen panorama de lo que ocurre, o incluso, de los personajes que estás por conocer / manipulas. Hay un museo de villanos de Metrópolis/Gotham (? que cuenta la historia y motivaciones de cada uno de ellos, y te dará más perspectiva de todo el universo y la riqueza que tiene DC Comics para ofrecer al que le interese entrarle de lleno a los cómics.

El Escuadrón Suicida no es como lo pintan
Finalmente, hay que señalar que en gustos hay colores, o algo así dicen los señores, por lo que, aunque para nosotros nos pareció una buena experiencia (no terrible, como decía el internet), hasta cierto punto puede entenderse el repele hacia los juegos de servicio, que, repetimos, de momento no sentimos que interfirió con nuestro progreso en la campaña, aunque no negamos que se siente extraño que “esté ahí”.
Las comparaciones con trabajos previos de Rocksteady eran de esperarse, pero a diferencia de la chulada de trilogía de Arkham, la historia que nos quieren contar es diferente. Suicide Squad: Kill the Justice League no busca ser un juego serio (aunque su trama lo parezca, y te darás cuenta), así que no compares peras con manzanas, para pronto, ni siquiera sabemos qué tanto del equipo de Rocksteady que trabajó en esos juegos siga ahí, o si le hayan metido mano acá… tú sabes.

Suicide Squad: Kill the Justice League te va a sacar una sonrisa si buscas apagarte el cerebro y experimentar algo similar a lo que has visto en las películas últimamente. Considera eso y disfrútalo. A veces no es tan recomendable irte por la primera opinión que leas en internet.











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