RESEÑA: ‘Melobot – A Last Song’ – Salva lo que queda del planeta con mucha música y ritmo
Los juegos de ritmo son mi hit. De hecho, pensé en un inicio que Melobot – A Last Song, era bastante atractivo por esta mecánica. Los tráilers no te dicen tanto como para quemarte la experiencia, y te engañan un poquito si crees que te vas a encontrar con una experiencia rítmica como Crypt of the Necrodancer o Cadence of Hyrule, más bien, los desarrolladores hicieron de un juego que podía tener “controles simples”, de una experiencia complicada y con algo de reto para los que creen tener un oído bien entrenado.
Melobot – A Last Song nos pone en el papel de un Melobot, que se ha quedado varado y no sabe qué es lo que está pasando. Tu primera misión es re-aprender lo que ya sabías hacer, que es producir algunas notas musicales. Esto nos servirá para volver a darle vida a los diferentes biomas que veremos dentro del juego. Te preguntarás, ¿Cómo es posible que la música y los sonidos puedan salvar al mundo? Pues es muy fácil: los humanos se cargaron a todo el ecosistema y hay que hacer lo posible por devolverlo a la normalidad… si es que eso se puede.

Como lo que vimos en Wall-E, pero más profundo
La comparación creo que, hasta cierto punto, es necesaria. ¿Recuerdas la película de Wall-E? ¿Recuerdas cuál era el objetivo de los robots y cuál era el punto de la película? Pues Melobot más o menos sigue esa ruta, y nos pone en un escenario desolador y digno de una película de terror, donde la humanidad, en su afán de extraer un material muy valioso e interesante (una especie de materia oscura), sobreexplotó la vida silvestre de diferentes planetas, hasta que las cosas se salieron de control y, evidentemente, comenzaron a extinguirse.

Esto no lo sabemos de a gratis ni encontrando archivos especiales por ahí (bueno, sí, también), sino por parte de un humano que se criogenizar / puso en un estado de suspensión permanente para poder sobrevivir. En nuestra nave, nos dará algunas pistas de lo que ha ocurrido, e instrucciones sobre lo siguiente que debemos hacer. Es interesante que un juego que luce tan bonito, muy brillante hasta en los ambientes que se ven todos secos, se de la libertad de contar algo tan crudo que, hasta cierto punto, sientes que no encaja, pero ese es el chiste, de hecho, Melobot es muy bonito, y está feo verlo en una situación así.

La manera en que podremos salvar al mundo es curando a las plantas a través de melodías, pues reaccionan al sonido. Cada una de ellas necesita de sonidos diferentes, que te serán mostrados en la pantalla -al inicio del juego- o que, si bien, puedes hacerlo a través del puro oído, pero de eso hablaremos más adelante.
Es un juego de ritmo, pero no es un juego de ritmo, pero sí lo es si quieres que lo sea…
Melobot – A Last Song se presenta como un juego de ritmo en un mundo post apocalíptico, y sí lo es. Su mecánica principal es librar de la materia oscura a las plantas, curarlas con melodías. Cada una de ellas necesita una secuencia musical diferente y única, entonces, una vez que estés cerca, se te dará una pista de los sonidos que necesita para curarse. Este es uno de los juegos con la configuración de teclado más rara que he jugado en mi vida, pues utilizarás las letras Q,W,E,A,S,D,Z,X,C para producir sonidos… y tienes que seguirlos en un orden correcto con un timing correcto, para poder curar a la planta y dependiendo de tu desempeño, serás valorado con un sistema de estrellas, necesario para terminar de “limpiar el bioma” y seguir con tu expedición.

Melobot cuenta con diferentes instrumentos que le dan frescura a cada uno de los mundos que exploras, desde una especie de trombón y unos tamborcitos hasta un harpa, y además, tal como si se tratara de The Legend of Zelda, también tiene unas Boss Battles con los Guardianes de cada bioma. Fueron mi parte favorita, porque no sabía si correr, curarme, atacar o qué. Lo digo porque también, Melobot puede aumentar su salud con sonidos, y producir ondas de choque a través de ellos. La combinación de teclas se pone interesante cuando estás a media pelea y no sabes si es mejor curarte y alejarte, o atacar para dar el golpe final.

A pesar de que el loop de juego pueda parecer un poco repetitivo (vuelve a la nave, escucha la historia, mejórate, explora, cura plantas, derrota al jefe, haz lo mismo de nuevo), no es una experiencia que se sienta cansada, y creo que se debe a la dificultad: Melobot se puede jugar a puro oído, o bien, con ayudas visuales.
Siendo yo un fan de los juegos de ritmo, creí que estaría 100% listo para darle al juego y hacerlo a través de puro sonido, y aunque al inicio sí pude… después ya no. Tuve que cambiar la configuración para recibir la ayuda visual de qué tecla debía presionar, y todo bien, la experiencia no se empañó. Es un gran añadido que tengan este tipo de opciones, que aunque hacen el juego “más fácil” y algunas personas puedan decir que le resta el chiste, no se meten con la visión del desarrollador y sus ideas en ningún momento.

Melobot – A Last Song ¿Vale la pena?
Anomalie Studio logra entregar una historia muy bonita, con un arte que evoca a estar en sincronía con todo el mundo que fue creado para ello. Quizá el único defecto que tiene Melobot es que no dura más, pues este juego te durará aproximadamente unas cinco o seis horas, dependiendo de qué tan bueno seas. Además, por momentos me topé con algunos problemas con el sistema de colisiones, que si bien no lo hacen “injugable”, me cortaban un poco el loop de lo que ya llevaba hecho.

Melobot – A Last Song, es un juego que presenta una buena calidad para lanzarse a Steam. Los jugadores habituados a los juegos de ritmo quizá lo puedan encontrar un poco sencillo, mientras que aquellos que quieran probarlo y ver qué tan bien coordinados están, encontrarán un juego con una propuesta diferente para contar una historia en algo que parece un juego de exploración y plataformas.
El juego ya está disponible en Steam y puedes probar un demo si tienes dudas. Es muy bueno, y si necesitas razones para cuidar el planeta, esta historia te puede dar algunas extra.

Agradecemos al equipo de Relaciones Públicas de Anomalie Studios por brindarnos el código de Steam para realizar esta reseña. El juego también se encuentra disponible en PlayStation 5 y Xbox Series X y Xbox Series S.










