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RESEÑA: ‘Once Upon A Katamari’ – El “Eras Tour” del Rey del Cosmos

Katamari está de vuelta y no pudo hacerlo de mejor manera… o bueno, quizá sí, con detallitos, así que nos vamos a poner igual de divas como el mismísimo Rey del Cosmos. Once Upon a Katamari es una nueva entrega que llega de la franquicia que llevaba desde hace uuuuuuuuuuun buen dormida, casi tanto como lo que Jack se quedó en el fondo del mar pensando si de verdad cabía en la tabla o nomás lo bajaron por desarrollo de personaje. 

Bandai Namco Entertainment y RENGAME se ponen las pilas para recibir con alfombra roja al Rey, al Príncipe, a la Reina y a un montón de familiares que se perdieron a través del tiempo por tu culpa. 

Con ustedes, su Majestad Imperial 

No, no vamos a hablar de Silverio, el Rey de los Aborígenes (no me funen, así se da a conocer ese valedor), sino del Rey del Cosmos, que después de más de diez años regresa para una aventura que nos llevará a través de diferentes épocas históricas de la vida en la Tierra como la conocemos. 

Después de jugar cosas post apocalípticas como Digimon Story Time Stranger y otras más oscuras como Little Nightmares III, es hora de recordar que los juegos también pueden existir por existir y ser absurdos a más no poder, claro, con la suficiente creatividad para que no se sienta como un montón de chistes al azar para ver cuál es el que conecta con el jugador al final. 

Cuando ya no le interesó limpiar, Su Majestad comenzó a jugar con un pergamino y a realizar varios trucos

La historia de Once Upon a Katamari comienza con un accidente que desafía las leyes espacio temporales: mientras el Rey del Cosmos hacía tareas de limpieza, se disoció bien sabroso y jugó con un pergamino que terminó por revolver todas las épocas de la historia de la vida como la conocemos, y ahora, gracias a una máquina del tiempo, será nuestro deber rodar por diferentes periodos de tiempo para arreglar algo que nosotros no hicimos, pero que nos van a echar la culpa a cada oportunidad. 

Rey del Cosmos
Puro estilo

Sí, así mero es la historia de Once Upon a Katamari, y la verdad, está bien chida. Personalmente me siento feliz de este regreso, pero el juego cuenta con todo para jalar a nueva gente rara a este fandom que está medio oculto entre el desorden. 

El “Eras Tour” del Rey del Cosmos

Si nos dieran una moneda por cada referencia a Taylor Swift que hemos hecho en las reseñas, tendríamos dos, lo cual no es mucho, pero es curioso que haya pasado dos veces.

El gameplay es tan sencillo o tan complicado como quieras verlo. Tú, como El Príncipe, tendrás la nada fácil tarea de recoger el desorden multiversal de diferentes épocas del tiempo. ¿Cómo lo harás? Rodando. Rodando, y rodando y rodando y volviendo a rodar, juntando todo lo que se te atraviese. Imagínate un efecto de “bola de nieve”, sólo que en vez de nieve, lo que juntas son pelos, estampas, sushi, gatos, dinosaurios, juguetes, colchones, refrigeradores… bueno, no tanto así, pero si puedes hacer una bola de dinosaurios, nada es posible. 

*Le yo con mis poderosísimos 9 centímetros dándolo todo

Los controles son cosa sencilla: atrás, adelante, a los lados, hace un dash con mucha velocidad, gira a la izquierda o derecha según te convenga, todo está sencillo y bien explicado; los jugadores de la franquicia que aún conservan sus recuerdos y memoria física intacta podrán jugar con un esquema de control clásico que hace un uso intensivo de los dos sticks, mientras que el simplificado, pa’ la bandita que apenas llegó, lo hace más sencillo, pero con el mismo reto de armar la bola de cosas más grande que puedas. 

Ahora, ¿Cómo funciona lo de viajar en el tiempo? Tu nave, el S.S. Prince, necesita gasolina para poder moverse (pues sí, veá) y para poder recolectar lo que necesitas para moverte, tendrás que cumplir con algunas misiones a lo largo de la historia. Todas ellas, absurdas, tontas, con humor bien basicote que te va a hacer reír. 

Ni en Depredador tenían ese camuflaje

Por ejemplo, en la Era Edo de Japón, tendremos que ayudar a un japonés que recibirá a sus invitados a la ceremonia del té, pero su casa es un desastre (como la mía), así que te pide que hagas una Katamari con todo el regadero que tiene en su casa con el fin de que se vea más ordenado; en el viejo oeste, hay una plaga de bolas de paja que está secuestrando a la gente, entonces tienes que recolectar todas ellas para poner orden en el pueblo. En la prehistoria, los dinosaurios se perdieron por todo el lugar, entonces júntalos todos en una bola amorfa y horrible, donde su seguridad no importa, el chiste nomás es que estén juntos. 

El juego es muy lineal y del tipo “Llega al nuevo mundo, cumple ciertos requisitos, ve a tu nave, siguiente etapa y repite”, y no está mal, porque cada uno de los escenarios te pedirá que cumplas con condiciones específicas, además de ocultar diferentes tipos de coleccionables en los niveles, como regalos que pueden ser accesorios para tu personaje (basados en la época) y también a tus parientes, que fueron dañados de forma colateral y ahora andan perdidos por ahí. 

Personajes de Once Upon a Katamari

Hay más de 50 y están bien escondidos, entonces es muy seguro que le dé más de una vuelta a los niveles con el fin de encontrar todo. Es increíble para el coleccionista.

Los Katamari rodando se encuentran, y tú y yo algún día nos habremos de encontrar 

Once Upon a Katamari es muy divertido. Tiene suficiente contenido (sobre todo en el apartado de coleccionables) para mantenerte entretenido por un buen rato, sobre todo si te gustan juegos tipo “Wario Ware” o que no se tomen las cosas tan en serio. Artísticamente, es una chulada y te invito a que te dejes enamorar por su estética, pues los gráficos, a pesar de que no son fotorealistas, cuentan con un estilo caricaturesco como si se tratara de un libro para niños; los efectos de sonido y la música son de las partes que más se llevan las palmas, porque hasta se jalaron a las chicas de Chelmico (Eizouken) y a más músicos para las colaboraciones. 

El juego no es perfecto y podríamos tacharlo de repetitivo, pero ¿Qué juego no lo es? De igual manera, el coleccionar las coronas que están repartidas por el nivel, retarte personalmente para ver qué tan grande puedes hacer el Katamari y la posibilidad de personalizar a tu personaje le dan buen replay value. Tenle paciencia a la cámara, porque por el tipo de juego, de repente da uno que otro problema, pero nada que te haga tirar la Barbie. 

Personalización en Once Upon a Katamari
Sí señor, yo soy de rancho

Igual si quieres distraerte, en el apartado online cuenta con un modo llamado “Katamaribol”, donde competirás con otros jugadores por ver quién la tiene más grande (la Katamari, viejo puerco). Está interesante y es divertido. 

Si quieres recordarte que debes limpiar tu habitación, Once Upon a Katamari es un juego perfecto para ti. 

Agradecemos a Bandai Namco Latinoamérica por el código para realizar esta reseña

Once Upon a Katamari

$39.99 dólares (Edición Estándar)
8

Historia

7.5/10

Jugabilidad

8.5/10

Gráficos y sonido

8.0/10

Pros

  • Las colaboraciones musicales son de otro planeta
  • Las físicas funcionan bien para el tipo de juego
  • Buena cantidad de coleccionables
  • Puedes hacer un Katamari de dinosaurios

Cons

  • Problemas menores con la cámara
  • Podría sentirse "repetitivo" después de un tiempo
  • Los objetos llamados "Freebies" no influyen tanto como prometían

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Periodista especializado en el área de tecnología y videojuegos.